Cronología de la construcción

15 de marzo de 1298, el Rey Jaime II el Justo dona el valle de Alfandec al abad cisterciense de Santes Creus

1298-1305 construcción del primer recinto amurallado o de la clausura y primera iglesia

1357-1424 recinto exterior, Portal Nou y segunda iglesia (derruida la primera en un terremoto)

1479-1498 Rodrigo de Borja (Alejandro VI) y su hijo Cesar Borgia abades sucesivos de la Valldigna  construyen la Sala Capitular y claustro  nuevo.

1519-1528 fortificación del monasterio por la guerra de las germanías y revueltas moriscas

1652-1697 construcción de la torre campanario

1748-1752 ultimas construcciones en la “obra nueva”

Cronología de la destrucción

1835 Desamortización de Mendizabal, disolución de la comunidad cisterciense y salida de los frailes. Asaltos al monasterio. Rafalet de Felix, propietario civil inicia la plantación de naranjos en el interior del recinto.

1889 El erudito Roque Chabás en su visita a Valldigna fotografía el monumental baldaquino de la iglesia antes de su destrucción

1920-1926 sigue la depredación continuada venta y traslado del claustro gótico del palacio del abad que se instala en la finca Campo del Pico de Torrelodones

1966 La Real Academia de San Fernando denuncia la utilización de maquinaria pesada en la destrucción para habilitar nuevas plantaciones.

1970-1987 Pese a la declaración del monumento nacional continua la destrucción (dinamita incluida) denunciada constantemente por entidades cívicas (uso de la iglesia como garaje y gallinero, disparos a la bóveda para cazar palomos, etc

Cronología de la recuperación

18 de febero1991. La Generalitat Valenciana compra el monasterio por 231 millones

1991-1992 Primeras actuaciones de emergencia  y redacción del Plan Director del Monasterio de la Valldigna

1992-1997 Planes anuales de excavaciones, desescombro del palacio del abad,  restauración de pinturas murales y consolidación del campanario

1998 Declaración institucional del año de la Valldigna. El 3 de junio en sesión solemne de las Cortes Valencianas celebradas en la iglesia se aprueba la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano

1999 Constitución de la fundación Jaume II el Just, gestiones con la Comunidad de Madrid para la reintegración del claustro del abad.

25 a 27 de mayo de 2000. “Valldigna sede mediterránea”. El Consejo Mediterráneo de la Cultura y la UNESCO promueven en un encuentro internacional de especialistas la función del monasterio de la Valldigna como “nodo” de coordinación y evaluación de proyectos mediterráneos sobre patrimonio, comunicación y gestión de la cultura.

Patrimonio y Cultura del Mediterraneo en Internet

La página oficial del encuentro sobre Patrimonio, Comunicación y Cultura:por un Mediterráneo sostenible, es: www.cult.gva.es/valldigna

Una visualización panorámica del monasterio y del entono montañoso del valle puede encontrarse en: www.union-web.com/valldigna

La red de ciudades clásicas del Mediterráneo –“Alba de Europa”- puede encontrarse en:www.union-web.com/reddeciudades

La UNESCO tiene una esplendida versión de su organo oficial en: www.unesco.org/correo

 

 

Valldigna, “nodo”  del Mediterráneo

Patrimonio:  el arte de salvaguardar  el Arte

El  Consejo Mediterráneo de la Cultura, organismo impulsor creado  por el programa Mediterráneo de la UNESCO, ha propuesto    -con la celebración en el antiguo monasterio  cisterciense de Santa Maria de la Valldigna, de un encuentro internacional de especialistas sobre patrimonio y gestión cultural del ámbito mediterráneo-,  la  configuración de un “nodo” coordinador y evaluador para proyectos capaces de contribuir  a la economía de los países mediterráneos, de manera eficaz y sostenible.

Así, uno de los monumentos españoles más castigados por la depredación y la desidia a lo largo de los siglos, puede convertirse de manera inmediata en activo centro coordinador de inicitivas, a la vez que en modelo de restauración, para muchos países que tienen en su historia y su cultura  la mayor de sus  riquezas –cuando no  casi la  única- con las que asegurarse el futuro.

El grandioso  monasterio de Santa María de la Valldigna, durante seiscientos años uno de los mayores que tuvo la orden del Cister en Europa, fue en el último siglo y medio, una de las más vergonzosas afrentas del patrimonio nacional por la desidia y depredación a la que que fue sometido. Juan Antonio Gaya Nuño en su célebre libro, “España en sus monumentos desaparecidos” coloca a Santa Maria de la Valldigna juntamente con la torre inclinada de Zaragoza y con la monumental iglesia mudejar de Calatayud entre los casos más vergonzosos del abuso de intereses privados sobre los valores sociales y compartidos del arte y el patrimonio como bien público de disfrute común.

“Digan valle para una orden de vuestra religión” dijo el  rey al abad  que le acompañaba en una cavalgada desde la costa de Gandía a Valencia. “Vall digna, Senyor, Vall digna” replicó el abad. Con ese consentimiento dado el 15 de marzo de 1298, nacía la donación que el más mediterráneo de los reyes de la Corona de Aragón, Jaime II el Justo, nieto del Conquistador, rey de Sicilia y después de Córcega y de Cerdeña con las victorias de Roger de Lauria,  realizaba a favor del abad cisterciense del monasterio de Santes Creus. Lo que había sido el valle morisco de Alfandec se convirtió en el cristiano territorio de La Valldigna. Una historia de señores y siervos comenzaba y se extendería por cerca de seicientos años. En 1609  el decreto de Felipe III instado por el Virrey Arzobispo Juan de Ribera (cuyo catecismo no consiguió efectos de conversión)  provocaba la tajante expulsión de los moriscos y dos siglos y pico después, un decreto de Mendizabal, en nombre de la Reina Niña Isabel II,  lanzaba a los últimos frailes del Cister fuera de los muros y del valle.

Un mismo territorio Valencia, España, escenario de sucesivas arribadas y culturas –  moros, cristianos, judíos-  fue después también testigo de las sucesivas expulsiones  -judios, moros, cristianos- y sirve ahora, como metáfora fecunda de lo que se puede hacer con la ingente cantidad de monumentos que por toda la extensión de la cuenca Mediterránea esperan la oportunidad, no solo de salvarse de la irremisible destrucción, sino de converstirse en documentos vivientes, de modo  que el  proceso mismo de excavación y recuperación,  se proyecte como modelo internacional.


José Manuel Gironés
info@union-web.com