Estoy indignado, pero que muy indignado. Estoy indignado por no poder pasear tranquilamente por el centro de la Plaza del Ayuntamiento a lo que tengo derecho como ciudadano y que unos cuantos me lo impiden. Por cierto, esa Plaza tiene mal olor.
Estoy indignado por los insultos que unos ciudadanos que se dicen “indignados”, profieren a los representantes del pueblo, unos representantes elegidos democráticamente y que ejercen la soberanía popular, aunque algunos de ellos no sean de mi agrado. Estoy muy indignado por los intentos de impedir el libre ejercicio de la responsabilidad que el pueblo ha otorgado a sus parlamentarios. ¡Me indignan “los indignados”!
Estoy indignado por la dejación de los responsables del orden público y la paz ciudadana de sus funciones y responsabilidades. Tengo mis dudas sobre quien recae la responsabilidad de esa lamentable dejación. No se si la responsabilidad recae sobre el Ministro del Interior o sobre el candidato del partido socialista. ¿Cuándo va a dimitir como ministro del Interior y dedicarse a su candidatura? Bueno, y mi indignación sobre ZP ya ni contar. ¿Esta de vacaciones en Canarias o supervisando su chalet de León? Lo digo porque ni se le ve ni se le oye.
Estoy indignado porque los “indignados” parecen preocuparse exclusivamente de los gobiernos o consistorios del PP. Hablan –cada vez mas con la boca pequeña- de democracia y corrupción. ¿Los feudos socialistas están exentos? Por cierto, “los indignados” no se han indignado con los feudos de Bildu y eso que la coalición batasuneros-etarras-proetarras anda pidiendo la amnistía de unos asesinos que se tomaron la libertad –y sin libertad no hay democracia posible- “por el pito del sereno” y a balazos y bombas.
Desde esta líneas exijo a los responsables del orden publico que atiendan mi indignación y la de muchos ciudadanos, que sean justos y no solamente tengan miramientos con “los indignados”…. ¡también con otros indignados, entre los que me encuentro!
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