Ya me extrañaba a mi que los sindicatos no pusieran en marcha una huelga general, manifestaciones, pancartas y toda la parafernalia posible. Lo tienen difícil por aquello del Mundial de Fútbol – el circo puede con casi todo-, pero no tienen otra salida. ¿Como justificar su “independencia” del Gobierno sin una huelga general? ¿Cómo justificar su verdadero sentido de “defensores” de los trabajadores? Instalados en la rica mamandurria, los sindicatos deben revestirse -¿o mejor diríamos disfrazarse?- de sindicalistas para poder optar a una tajada del poder y seguir en la mamandurria.
Y tienen ahora la excusa: la reforma laboral va a tocar el tema del despido. ¡Hasta aquí podíamos llegar, a nosotros con rebajas en el despido…! Que crezca el empleo y disminuya el número de parados, parece lejos de la actividad de los dirigentes sindicales, están bien instalados en la poltrona y en su mamandurria.
Los derechos adquiridos en la vigente normativa laboral son intocables, eso es algo que lo sabe hasta el más profano en la materia. Que una reforma laboral que genere empleo, puestos de trabajo, debe entrar en el tema del despido, es algo que todos los expertos afirman y Europa esta pidiendo a marchas forzadas. ¿Los sindicatos? A lo suyo, a mantener planteamientos mas cercanos a Atapuerca. Y digo mas cercanos a Atapuerca porque me parece que los dirigentes sindicales solamente se dedican a defender “su coto de caza” – en Atapuerca eso se hacia- y no el empleo, primer derecho esencial de los ciudadanos.
Defiendo la actividad sindical porque es necesaria para que nadie se aproveche del trabajo de las personas. Pero una actividad sindical diáfana, sin componendas con nadie, sin vivir de los dineros de quienes están en el poder –mamandurria-; una actividad sindical que defienda a todos los trabajadores y no a unos cuantos. Porque ese connubio poder-sindicatos da que pensar, empaña las reivindicaciones, lleva a muchos ciudadanos a imaginar sobornos, cohechos… ¡mamandurria a la postre!
En fin, ya veremos que pasa con la huelga general, el Mundial de Futbol, la reforma laboral, la creación de empleo, el bienestar de la sociedad. Muchas cosas en pocos días, mucha esperanza y mucha angustia. Lo que si debe pasar es que acabe la mamandurria... ¡al menos hagamos ese favor a la sociedad!
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