OPINIÓN
 





Opinión

Vida y aborto

por Jose-Antonio Burriel


ZP, en ejercicio una vez mas de sectarismo, ha dicho que el gobierno ha aprobado la Ley del Aborto por coherencia con los intereses de la sociedad, sin dejarse llevar por los intentos de imponer una ideología por parte de sectores religiosos. Y dirigentes del PSOE han acusado a los manifestantes a favor de la vida de ser unos hipócritas. Bueno, nada nuevo bajo el sol…El gobierno a lo suyo, a defender una ley con mentiras, y a instaurar la cultura de la muerte.

Estuve el domingo en la concentración en defensa de la vida, una masiva concentración. Y me encontré con muchas personas que afirmaban defender la vida del concebido por razones puramente naturales, con la simple razón. Y conviene no olvidar que la Iglesia Católica esta en contra del aborto por defender un principio de la ley natural, de la naturaleza: el derecho a la vida de todo ser humano, también del concebido. Que no pretenda el gobierno –desde su sectarismo- oponer su ley a intereses religiosos. ¡Eso si que es hipocresía!

Como lo es justificar la ley para dar seguridad jurídica a las mujeres y a los médicos. ¿Exigirá el gobierno que se cumplan todos los requisitos exigidos por la ley para abortar? El coladero es inmenso. Digan lo que digan. Que lo digan con toda claridad: hemos implantado el aborto prácticamente libre porque así nos ha apetecido, porque queremos convertir esta sociedad en una sociedad sin vida, sin alegría, triste, desconcertada... ¡en una sociedad inmersa en la cultura de la muerte!

Ha ganado el gobierno, mejor seria decir que han ganado el partido socialista con el apoyo de pequeños grupos parlamentarios, una batalla, pero no la guerra. Porque una sociedad justa no va a permitir, se tarde el tiempo que sea necesario, una ley manifiestamente injusta, contraria a los dictados de la razón. Porque una sociedad que como tal se comporte, no puede permitir que la muerte triunfe sobre la vida. ¡Los clarines de la vida apagaran el lúgubre sonido de la muerte!

Que el clamor de los ciudadanos de bien no cese ni un solo día. Nos jugamos mucho: el futuro de nuestra sociedad, la victoria de la razón sobre la sinrazón, la verdadera justicia. Tiempo al tiempo, ¡la vida podrá sobre la cultura de la muerte!