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La boca mágica

 

LA BUENA VIDA, Alex Rovira, Ed. Aguilar, Madrid 2008, 180 pgs.

Valencia / Union-Web

La boca más famosa del cine es la de Vacaciones en Roma, aquella boca de la verdad en la que Gregory Peck metía su mano y sacaba sólo la manga de su chaqueta para espanto de una aterrorizada Audrey Hepburn que creyó que la boca le había comido la mano por mentiroso. Si Alex Rovira, el autor de este libro, metiera su mano en aquella boca no la perdería porque todo lo que cuenta es verdad. Es más, el ha hecho que la boca mágica hable, y este libro se convertirá en la conversación que a todos nos gustaría tener con nuestro mejor amigo. Es eso, una conversación de amigo.

Hay muchos libros que pretenden decirnos lo que debemos hacer, lo que debemos decir, lo que debemos corregir en nuestras vidas. Son los mensajes de aquellos que dicen: “a éste le voy a decir dos cosas”. No, este libro no es así. No tiene reconvenciones, ni reproches, ni advertencias, ni amenazas. No nos previene del desastre, ni promete convertirnos en seres diferentes si seguimos sus consejos. De hecho no tiene consejos. Sólo habla de la vida. La buena vida, porque sencillamente, toda vida es buena.

Es el dialogo que nos gustaría tener si nosotros y nuestro interlocutor pudiéramos ser sinceros y elocuentes. Es una boca mágica que convierte en frases perfectas aquello que pensamos atropellada y desordenadamente. Porque todos guardamos un reducto de sabiduría, de bondad, de fortaleza de la que echar mano en los momentos difíciles, cuando la esperanza flaquea. Por eso, este libro les dirá sólo una cosa cada vez. Si lo leen y lo guardan a su lado, encontrarán en él, cuando lo necesiten, aquello que saben pero que parece olvidado. Podría ponerles muchos ejemplos, pero no quiero desvelar la tremenda sorpresa que les producirá descubrir escrito con sencillez y elocuencia aquello que siempre quisieron decir.

Los libros de poemas se leen una y otra vez porque con cada lectura reencontramos los mismos sentimientos y emociones. La felicidad no es un logro que deja de tener interés una vez descubierto. No es una flor que se marchita por contemplarla. No es una sensación que haya que dosificar. No es una droga que cada vez nos exige más dosis. Es un paraíso en el que nos podemos quedar a vivir. La vida esta hecha para ser feliz. La vida que tenemos es la buena vida. Ese es el mensaje. Y esto es posible.

Alex Rovira nos lo dice en cada página de su libro. Es como el entrenador que repite a sus jugadores una y otra vez lo que ya saben. Y aunque parezca increíble, funciona. A veces, la mayoría de las veces, necesitamos que nos lo digan. Agradecemos que nos lo digan. Probablemente lo sabíamos, pero que alegría produce que el amigo te de un empujoncito en el buen sentido. Puede que con este libro estemos un poco menos solos. De sus ciento ochenta páginas sólo necesitaremos una, sólo una… de vez en cuando.