OPINIÓN
 





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Una justicia increíble

por Jose-Antonio Burriel


Sus Señorías, los magistrado que han juzgado a “Nanysex” –abusaba sexualmente de menores, algunos de 2 años de edad y colgaba los videos en la Red- es posible que hayan aplicado la ley con toda suerte de disquisiciones jurídicas, con una vara de medir estricta, pero, dicho sea con el debido respeto, han hecho, entre otras cosas, el mas absoluto de los ridículos.

Según consta en la sentencia, los magistrados condenan al pederasta ominoso por abuso sexual al considerar que no existió agresión sexual ya que no se dio violencia, elemento necesario para ese delito. Resultado, condenas inferiores.

Vamos a ver. Para que un niño se sienta violentado, no es preciso que se le den golpes en la cabeza, se le retuerzan las manos o actos semejantes. Un niño de dos años se siente violentado con una voz, un gesto o una simple presión en la cabeza, es decir, actos violentos. Porque la violencia debe ser juzgada no solamente por los actos de quien la ejerce, también por las circunstancias del sujeto sobre el que se ejerce.

Y al menor se obligo a tocamientos, a realizar una felacion, a permitir, valga la expresión, que se le introdujera el pene en el ano. ¿Abuso sexual o agresión sexual? Para los ínclitos magistrados abuso sexual, pues no se dio violencia para ser agresión sexual. Y firmaron la sentencia plenamente satisfechos de la lección de justicia que habían dado…

Pues, va ser que no. Va a ser que sus señorías, los magistrados firmantes de la sentencia, apenas saben nada de la realidad de la vida, de lo que es un menor, de lo que supone para el menor la violencia del mayor. Y sus señorías, los magistrados en cuestión, no han hecho justicia, porque el aforismo clásico afirma que Justicia es, entre otras cosas, dar a cada uno lo suyo, y a Nanysex y a los otros ominosos compañeros o compinches de fechorías, no se le ha dado lo suyo, se les ha considerado abusadores y no agresor.

Y van sus señorías, los magistrados firmantes de la sentencia, y dicen que los actos juzgados han creado alarma social. Por supuesto que la han creado. Pero también la sentencia ha creado alarma social. En fin, a veces, demasiadas veces, la Justicia resulta increíble.