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 Comunidad Valenciana


La religión ortodoxa  en Valencia

 

El conseller de Inmigración y Ciudadanía, Rafael Blasco ha visitado la Iglesia Ortodoxa Rumana de Valencia junto al Pope Dimitru Daniel Toadere. Para el conseller “el conocimiento de otras creencias es una gran herramienta para lograr la plena integración”.En una Comunitat donde una amplia mayoría profesa el catolicismo, la ortodoxa ha conseguido situarse como una de las tres religiones mayoritarias. Esto se debe fundamentalmente a que es la religión del colectivo de inmigrantes rumanos de los que hay 127.750 residentes en nuestra Comunitat, de ellos aproximadamente 30.000 viven en Alicante, 52.000 en Valencia y 46.000 en Castellón.

                        Al acto asistió el cónsul de Rumanía en Castellón Liviu Popa. El conseller destacó “el alto nivel de integración de los rumanos”, que ya son los segundos en número de inmigrantes por detrás de los británicos que suman 134.874 del totl de 838.224 personas extranjeras que residen en nuestra Comunitat. Además de los rumanos, los rusos, búlgaros, griegos, y otros residentes provenientes de países del este de Europa suman el total de 192.926 personas que hacen de la ortodoxa una de las tres mayoritarias.

                        En nuestra Comunitat hay doce parroquias ortodoxas, ocho están bajo la autoridad del Patriarca de Bucarest y pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rumana; tres son de tradición Ortodoxa Rusa y una de tradición búlgara. Para el conseller Blasco “Para una sociedad como la nuestra, la presencia de las diversas minorías religiosas surgidas con el auge de la inmigración supone un cambio y un reto que comprende la reformulación de nuestros esquemas de siempre y en consecuencia la puesta en marcha de nuevas políticas que la Administración debe impulsar”. La Generalitat  promueve la tolerancia y la comprensión mediante el respeto absoluto de las distintas tradiciones culturales que cada religión aporta. Un trabajo en común para favorecer el diálogo interreligioso como base para la convivencia.  “Se trata de desterrar el desconocimiento mutuo que tantas veces se transforma en el principal obstáculo para la total integración” ha explicado Blasco.