| Que existen “descerebrados”
en la sociedad, es evidente y notorio. Y que a esos
“descerebrados” les gusta hacerse notar
en ocasiones mas o menos solemnes, tambien es notorio.
Y llamo “descerebrados” a esos individuos,
vamos a calificarlos de ese modo, que apenas razonan,
que se dejan llevar por instintos o sectarismos,
que, como carecen de ideales y valores, pretenden
con sus gritos y actitudes desafiantes y sinsentido
llamar la atención y que se les tenga en
cuenta.
Y los minutos de silencio son
“buena” ocasión para la actuacion
de los “descerebrados”: nadie habla
y sus gritos llegan mas lejos, se nota mas su presencia.
Precisamente por eso, por aprovechar minutos con
los que los ciudadanos manifiestas su respeto y
su dolor, son todavía mas “descerebrados”
los que interrumpen, gritan, manifiestan su carencia
de civismo o su pertenencia a tribus aun mas antiguas
que Atapuerca, dicho sea con todo respeto para esos
hombres primitivos pero con seguridad mas civilizados
que los “descerebrados”.
El pretendido minuto de silencio
de San Mames por el asesinato etarra de Mondragón
se quedo en ocho segundos, pues los descerebrados
no permitieron mas. Pero no debemos engañarnos.
En Mames actuaron, como en oros campos de fútbol
o en otros eventos donde se guardan unos minutos
de silencio, los “descerebrados”, solamente
que elevados a la enésima potencia por su
calaña etarra –quien no siente dolor
por una muerte o es etarra o es un enfermoi mental
grave o…-
Era “descerebrados”
los aficionados., por llamarles de algún
modo, que dejaron el minuto de silencio en ocho
segundos. Y eran “descerebrados” los
muchos vecinos de Mondragón que se encerraron
en sus casa y no supieron testimoniar el dolor por
la muerte de un vecino -¿acaso es que estaban
de acuerdo con su asesinato?- Se me olvidaba, los
“descerebrados”, mas digno de estar
en un zoo que en las calles de una ciudad, son además
cobardes, muy cobardes.
|