| La frase la hizo Cléber
el inolvidable Joaquín Prats en el también
inolvidable concurso televisivo “El precio
justo”: ¡a jugar! Ahora no se trata
de un concurso televisivo alegre y divertido, estoy
hablando de política, estoy hablando de la
sociedad. Celebradas las elecciones generales, la
frase viene a cuento: ¡a gobernar! Y no me
he equivocado, ni mucho menos; he dicho a gobernar
y no a jugar, tal y como parece haber ocurrido durante
largos meses de la anterior legislatura.
A gobernar el país y no
a jugar con negociaciones con quienes no saben hacer
otra cosa sino asesinar por la espalda. Una cosa
es gobernar y otra, y bien distinta, jugar a querer
ser “el mago Merlín” o “el
premio Nóbel de la Paz” aun a costa
de las cesiones a los chantajes. ¿Un Pacto
de Estado sobre el terrorismo?
A gobernar el pais y facilitar
vivienda a miles de ciudadanos. A gobernar y no
a jugar con zapatillas, soluciones habitacionales
y chuminadas semejantes. No es fácil, lo
se, pero el gobernante esta para eso, para solucionar
los problemas graves, porque los sencillos o se
solucionan solos o lo hace el “churrero e
la esquina”
A gobernar el país y poner
remedio a la crisis económica instalada entre
nosotros. A gobernar y no a jugar escondiendo una
crisis que todo el mundo reconoce y que se deja
sentir entre otras cosas, en la cesta de la compra.
A gobernar el país y a poner orden en la
inmigración. A gobernar y no a jugar con
quienes ya están entre nosotros y viven –malviven-
en pisos-patera o comienzan a sentir el zarpazo
del paro. A gobernar y no a jugar con quienes sueñan
con llegar a nuestras tierras y pierden la vida
en la mar.
A gobernar el pais. A gobernar
el pais y no a jugar con la educación que
no tiene ni calidad ni autoridad. ¡Estos lodos
de aquellos polvos!
Bueno, eso espero de quienes han
ganado, que gobiernen y no jueguen. Lo espero yo
y lo espera la sociedad.
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