Guillermo Cuñat
Basada en la obra de José
Sanchos Sinisterra, ya tuvo una anterior adaptación
al teatro (protagonizada también por Verónica
Forqué) y también una adaptación
cinematográfica dirigida por Carlos Saura
y protagonizada por Carmen Maura y Andrés
Pajares.
Con solo dos autores sobre el
escenario para hacerla avanzar, la obra comienza
con un flash back donde, la protagonista muerta,
Carmela regresa al teatro para hablar con Paulino,
y así la obra se inicia reflexionando sobre
lo que era el teatro dentro del teatro, en una
época en la que los cómicos tenían
una vida bastante dura ya que ellos eran artistas,
no combatientes, y esto gracias a las continuas
apariciones y desapariciones de la Carmela muerta.
La segunda parte trata enteramente
de la puesta en escena de esa obra improvisada
que los cómicos hacen frente a las tropas
fascistas (supervisados por un director italiano,
que el autor utiliza para remarcar a modo de sutil
metáfora el apoyo extranjero que recibían
los bandos combatientes durante toda la obra),
para salvar la vida, que se ha visto comprometida
al equivocarse por culpa de la niebla en el camino
hacia y haber cambiado de bando sin darse cuenta.
Destacar la enorme fuerza visual
y sentimental de la última escena en la
que Carmela, ataviada con la bandera republicana,
recuerda la LIBERTAD del cuadro de Delacroix “La
Libertad guiando al pueblo”. Como tal, toma
su opción en el último número
del espectáculo, cantando con una voz desgarradora,
no alta y reivindicativa, sino llena de tristeza
y dignidad. Cada persona marca donde está
su dignidad (Paulino también lo hace) y
en momentos extremos cada persona reacciona de
forma distinta cuando se supera ese límite.
Durante toda la puesta en escena
está presente esa constante de la literatura
española del idealismo frente al realismo,
de los quijotes frente a los sanchos, donde es
Carmela la que coge la lanza y ejerce de quijote
hasta el final de la obra.
Extraordinaria actuación
de Verónica Forqué muy bien respaldada
por Santiago Ramos, con el que se puede ver que
tiene una complicidad patente encima del escenario.
También remarcar los números musicales
cantados por los autores, que si bien no fueron
visitados por las musas del canto, le dieron a
la segunda parte un mayor realismo y mayor credibilidad
a la parte de la actuación.
En conclusión, un punto
de vista muy humano para un tema de actualidad
como es la memoria histórica, en tono de
tragicomedia muy bien interpretada que te permite
hacerte una idea de cómo eran las vidas
de los cómicos durante la guerra civil
sin caer en el panfleto.