Titiritero:
volatinero. Titiritero: persona que maneja los titeres.
Títere: figurilla de pasta u otra materia,
vestida y adornada, que se mueve con alguna cuerda
o introduciendo una mano en su interior. Titiritero:
sujeto de figura ridícula o pequeña,
necio o petulante. Pienso que no hace falta decir
nada más.
El titiritero mayor del reino
ha sacado a la calle a sus volatineros ara que embauquen
a los ciudadanos mas simples y les lleven tras ellos
en marcha de apoyo. Y los volatineros no han dudado
en dejarse meter la mano en su interior para poder
seguir recibiendo su pasta gansa y posando en fotografia
cuales insignes “cómicos de la legua”.
Los sujetos ridículos,
necios y petulantes no salieron a la calle cuando
el incendio de Guadalajara, tampoco en los momentos
cercanos al nauseabundo atentado –no, no tengo
el lapsus linguae de hablar de accidente en lugar
de atentado- de Barajas; por cierto, tampoco acompañaron
a los cadáveres de los dos ecuatorianos.
Cuando al titiritero mayor del reino le hacen falta
sus voces y gritos, su pose de “intelectuales
de progreso”, no faltan a la cita. ¿Cómo
renunciar a las subvenciones, a las palmadas de
ánimo de los gobernantes, a las prebendas,
al “pesebre” en definitiva? Por cierto,
y antes de que me olvide, ¿Qué hace
un argentino vociferando con un apetito político?
Me gustaría saber cuantos gritos ha lanzado
al cielo argentino contra tantos y tantos gobernantes
asesinos y corruptos.
A los volatineros les interesaría
mucho mas aprender rápidamente el euskera
si quieren hacer “bolos” por el País
Vasco cuando se consiga la “pazzzzzz”
que ellos apoyan y reclaman. ¡Vaya pandilla!
¡Vaya pandilla y
vaya días que pasan delante de mi! Porque
si a los titiriteros y sus volatineros –grotescos,
que los auténticos dan gloria- se unen los
tertulianos y comentaristas y sujetos sometidos
al polígrafo de los “programas basura
del corazón” –todo son cuernos,
sábanas revueltas, achuchones y demás
sexo barato- aviados estamos. Menos mal que uno
se oxigena con los juegos de los niños y
la música de las bandas. Me ha salido el
resorte poético, pero no encuentro oro modo
de decir que estoy hasta las narices y que solo
lo infantil y la música aquieten mis ánimos
y me animan a seguir luchando.
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