OPINIÓN
 





Opinión

Los titiriteros cabalgan de nuevo

por Jose-Antonio Burriel


Titiritero: volatinero. Titiritero: persona que maneja los titeres. Títere: figurilla de pasta u otra materia, vestida y adornada, que se mueve con alguna cuerda o introduciendo una mano en su interior. Titiritero: sujeto de figura ridícula o pequeña, necio o petulante. Pienso que no hace falta decir nada más.

El titiritero mayor del reino ha sacado a la calle a sus volatineros ara que embauquen a los ciudadanos mas simples y les lleven tras ellos en marcha de apoyo. Y los volatineros no han dudado en dejarse meter la mano en su interior para poder seguir recibiendo su pasta gansa y posando en fotografia cuales insignes “cómicos de la legua”.

Los sujetos ridículos, necios y petulantes no salieron a la calle cuando el incendio de Guadalajara, tampoco en los momentos cercanos al nauseabundo atentado –no, no tengo el lapsus linguae de hablar de accidente en lugar de atentado- de Barajas; por cierto, tampoco acompañaron a los cadáveres de los dos ecuatorianos. Cuando al titiritero mayor del reino le hacen falta sus voces y gritos, su pose de “intelectuales de progreso”, no faltan a la cita. ¿Cómo renunciar a las subvenciones, a las palmadas de ánimo de los gobernantes, a las prebendas, al “pesebre” en definitiva? Por cierto, y antes de que me olvide, ¿Qué hace un argentino vociferando con un apetito político? Me gustaría saber cuantos gritos ha lanzado al cielo argentino contra tantos y tantos gobernantes asesinos y corruptos.

A los volatineros les interesaría mucho mas aprender rápidamente el euskera si quieren hacer “bolos” por el País Vasco cuando se consiga la “pazzzzzz” que ellos apoyan y reclaman. ¡Vaya pandilla!

¡Vaya pandilla y vaya días que pasan delante de mi! Porque si a los titiriteros y sus volatineros –grotescos, que los auténticos dan gloria- se unen los tertulianos y comentaristas y sujetos sometidos al polígrafo de los “programas basura del corazón” –todo son cuernos, sábanas revueltas, achuchones y demás sexo barato- aviados estamos. Menos mal que uno se oxigena con los juegos de los niños y la música de las bandas. Me ha salido el resorte poético, pero no encuentro oro modo de decir que estoy hasta las narices y que solo lo infantil y la música aquieten mis ánimos y me animan a seguir luchando.