El Servicio de Inspección
del Consejo General del Poder Judicial ha dado a
conocer su “Informe sobre muertes violentas
en el ámbito de la Violencia Doméstica
y de Género en el año 2005”.
Y en ese informe, como en el del año 2004,
hay un dato que me llama poderosamente la atención
y que me preocupa.
Dice el Informe en la conclusión
3: “Los órganos judiciales no tienen
constancia de la situación de malos tratos
previa en el 80,2 por ciento de las muertes por
violencia doméstica investigadas en el año
2005.” Es decir, que de las 67 mujeres muertas
victimas de violencia domestica en el año
2005 los órganos judiciales -denuncias previas,
procedimientos, atestados, etc.- no sabían
nada de 53. Y como nada sabían, con ninguna
medida les pudieron proteger. Esta es una de las
posibles reflexiones de la conclusión citada;
reflexión que no trata de desviar la atención
sobre la actividad de los órganos judiciales
en la lucha contra la violencia doméstica,
tienen gran importancia, pero ni es la única
ni es la mas importante, al menos en mi opinión.
¿Nadie del entorno
familiar y social de esas mujeres victimas de violencia
doméstica sabia nada acerca de malos tratos,
de actitudes violentas? Porque no se puede olvidar
que, excepto en contadísimos casos, el homicidio
es el último acto de una conducta violenta,
de los malos tratos físicos y psíquicos.
Casi con seguridad ese entorno familiar y social
sabia de la existencia de malos tratos, pero nada
hicieron. Ni acudieron a denunciar, ni siquiera
acudieron a los servicios sociales para dar noticia.
Se habla mucho de que existe
mayor sensibilización de la sociedad respecto
a la violencia domestica. Mas que hace unos años,
desde luego, pero todavía insuficiente. ¿Respaldo
social? No es suficiente con rechazar la violencia,
es preciso manifestarlo en voz alta; es necesario
que la mujer victima sepa que va a tener una mano
amiga para salir de la mazmorra de la “esclavitud”;
es preciso que la mujer sepa que la sociedad va
a apoyar su actitud de romper con las cadenas. Y
es urgente que ese respaldo social –la tan
cacareada “tolerancia cero”, se manifieste
también mediante la denuncia por parte del
entorno, en la petición de ayuda a los servicios
sociales por parte de la familia y de las amistades.
El respaldo social puede evitar, que no les quepa
la menor duda, muchas muertes cada año.
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