A la jueza-decana de Barcelona
se la ha caído una buena encima ; ha abierto
la boca para puntualizar algunos aspectos relacionados
con la violencia domestica, y las asociaciones de
mujeres han protestado, han puesto el grito en el
cielo, han reclamado la intervención del
Consejo General del Poder Judicial. ¿Qué
ha dicho la jueza-decana de Barcelona ?
Ha dicho que tiene la percepción, que existe
un cierto numero de denuncias falsas de malos tratos,
y que ese número tiene que ver con el proceso
de separación o divorcio planteados. Ha dicho,
asimismo, que, en ocasiones, no se define correctamente
la petición de medidas cautelares, que algunas
de las que se piden no tienen que ver con lo penal
sino con lo civil y que el letrado debe asesorar
convenientemente a las mujeres. Ha dicho, por último,
que algunos jueces se sienten presionados por el
entorno, la opinión publica y social a la
hora de enjuiciar y actuar.
¡La que se le ha caído encima ! Como
la que va a caer encima mía -espero que muy
poco por ser menos importante o “aparatoso”
que la jueza-decana- cuando se lea que estoy bastante
de acuerdo con ella ; más aún, cuando
diga que me parece que algunas asociaciones de mujeres
se están pasando “más de un
pueblo” con lo que hacen daño a la
lucha contra la violencia doméstica.
No creo que la jueza-decana haya dicho lo de las
denuncias falsas al tuntun, o que con ello haya
querido insinuar que el aumento de denuncias tiene
relación con engaños de las mujeres.
¿Presión sobre los jueces ? Me duele
el decirlo -dejo los motivos para otro articulo-
pero algunos jueces sienten ciertos temblores cuando
deciden sobre temas relacionados con los malos tratos,
con la violencia domestica ; cómo lo que
decidan no guste a las asociaciones de mujeres...¡apañados
están !
Se ponen en marcha cursos para maltratadores -cursos
diseñados para cubrir un espacio existente
ante la posible exigencia de la asistencia a un
programa formativo como condición para la
suspensión de la condena prevista en el Codigo
Penal-, y las asociaciones de mujeres ponen el grito
más allá del cuarto cielo...Reconozco
públicamente que las asociaciones de mujeres
han sido las locomotoras del cambios social, también
legislativo, en lo que respecta a la igualdad de
la mujer y en la lucha contra la violencia de género
; más aún, sus acciones merecen el
reconocimiento público de toda la sociedad.
Sin embargo, no siempre tienen razón -nadie
es infalible- y nadie puede arrogarse tener el único
criterio para tratar el tema de la violencia doméstica,
es decir, ni en este ni en ningún tema existe
el “monopolio”. Y es peligroso para
la sensibilidad social que la sociedad perciba la
lucha contra la violencia doméstica como
algo propio de las mujeres o de sus asociaciones.
Yo también lucho contra la violencia domestica.
Lo hago porque siento la democracia y amo la libertad
y la justicia, aunque no milite en ningún
asociación. Lo hago porque me siento progresista,
si por progresismo se entiende la ruptura con clichés
provenientes del pasado, aunque para ello no necesite
de ningún adjetivo. Lo hago, asimismo, como
conocedor del derecho y la ley, aunque no sea socio
de ninguna asociación de juristas. Lo hago,
luchar contra la violencia de género, desde
la calle, desde la individualidad o privacidad,
aunque para ello deba, en ocasiones, vencer la resistencia
de lo público -algunos organismos oficiales
se autoproclaman “únicos valedores
de la lucha contra la violencia de género-.
Y digo todo esto porque no me gustan los radicalismos,
porque no me gustan “los monopolios”,
porque me gusta la libertad, sobre todo la libertad
para las mujeres lejos del infierno de unas cadenas
machistas que le aherrojan.
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