El Premio Nobel de Literatura José Saramago participó ayer en la clausura del II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández donde reivindicó la figura del poeta alicantino "como ser humano". En este acto, en el que intervino también María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti, el escritor portugués afirmó no ser capaz de perdonar la actitud de "desprecio" que tenía Federico García Lorca hacia el poeta oriolano.
En este sentido, Saramago
(presidente de este Congreso) explicó cómo García
Lorca se negó a acudir a casa de Vicente Aleixandre
a leer su obra 'La casa de Bernarda Alba' al enterarse
de que estaba también invitado Miguel Hernández.
"A los genios parece que se les perdona todo,
aunque sea brutal, pero un genio no merece más
que cualquier persona y estoy seguro de que Lorca
jamás llegó a leer un poema de Miguel Hernández
porque le detestaba", afirmó.
El Premio Nobel de Literatura
inició su intervención (titulada 'Dos palabras
y media') leyendo un poema de Miguel Hernández
escrito cuando éste sólo tenía 20 años y trabajaba
de pastor cuidando cabras. En su opinión, ese
poema resume al verdadero poeta y sobre todo ser
humano que llevaba dentro Miguel Hernández y que
demuestra "una capacidad de autocrítica tremenda
para un chico de su edad que se tomaba en serio
como poeta, un poeta que siempre buscó sus cabras,
incluso cuando llegó a Madrid, aunque algunos
no le entendieron"", señaló Saramago añadiendo
que nadie tiene obligación de querer a Miguel
Hernández pero sí de respetarle.
A lo largo de su intervención,
José Saramago recordó que el poeta alicantino
llamó a numerosas puertas muchas de las cuales
nunca se le abrieron. "A pesar de su enorme talento
muchos creyeron que no era más que un pastor de
cabras. A mí ahora sólo me interesa Miguel Hernández
como persona y ser capaz de entenderle", dijo.
"Considero que este poeta
está a la altura de Machado, Alberti o Lorca y
creo que es comprensible ahora abrir esas puertas
para llevar su obra y sobre todo su vida a la
gente. No doy más importancia a la obra que a
la persona y creo que, finalmente, lo que cuenta
es el ser humano", concluyó.
Antes que José Saramago, intervino
María Asunción Mateo, quien se esforzó en dejar
fuera de toda duda la "amistad" que existió entre
Miguel Hernández y Rafael Alberti. "Lo contrario
son visiones miopes y parciales, interpretaciones
inexactas surgidas a raíz de algún incidente entre
ellos", explicó. A este respecto aludió a un hermanamiento
entre la Fundación Alberti y la Fundación Miguel
Hernández "que sellará y perpetuará en el tiempo
esa amistad".
Al acto de clausura de este
Congreso, presidido por el Ministro de Trabajo
y Portavoz del Gobierno Eduardo Zaplana asistieron
además el Rector de la Universidad Complutense,
Carlos Berzosa; El rector de la Universidad de
Alicante, Salvador Ordóñez; y el rector de la
Universidad que lleva el nombre del poeta, Jesús
rodríguez Marín.
Zaplana cerro el acto (en el
que numerosos estudiantes presentes le increparon)
recordando que Miguel Hernández fue una de las
"víctimas de un pueblo loco por la sinrazón y
el extremismo" y le calificó como el "poeta más
brillante del siglo XX". Asimismo destacó de él
su "sentido de la amistad y su capacidad de convertir
en poesía y cotidiano y natural".
El ministro portavoz
finalizó afirmando su la figura de Miguel Hernández
"nos aparta de aquel odio fratricida y nos impulsa
a defender las actuales cotas de libertad que
hay en España".