Magritte, el agente secreto de la realidad
Rene Magritte fue presentado en la BBC por George Melly como un agente secreto que se camufla en la vida y se cuela en los cuadros con su bombín y levita negra para epatar a los burgueses, o más bien para romper el modo burgués de entender la realidad. "Como todo saboteador, -dice Melly- evita ser detectado vistiendo y comportándose como lo hacen todos los demás".

Efectivamente en el cuadro llamado "Golconda" pintado en 1953, llueven magrittes en el sentido literal en que los castizos decían aquí que llueven chuzos de punta. Ese año el pintor surrealista belga estaba pintando los murales de Knotke-LaZoute y dispuesto a separar en estricta fidelidad a los postulados de André Breton, padre del surrealismo, el automatismo psíquico de la imagen frente a la pintura que se hace rebuscada tratando de expresar emociones, en poco o en mucho sublimes.

Rene Francois-Ghislain Magritte había nacido en Lessines, Belgica en 1898 y a los 15 años vivió la muerte de su madre ahogada en el rio Sambre. Estudiante de Bellas Artes en Bruselas, su modo de entender la pintura sufrió un vivo impacto al conocer en 1922 el cuadro "Canción de Amor" de Giorgio de Chirico frente al que llegó hasta las lagrimas. Los tres años pasados en París con André Breton y sus seguidores le forjaron de manera indeleble en el sobre-realismo (surrealism) cuyo dogma avala las investigaciones acerca el automatísmo psíquico como funcionamiento real del pensar, al margen de todo control ejercido desde la razón por preocupaciones de cualquier índole, morales, estéticas etc. Hasta su fallecimiento en 1967 y salvo el período de la invasión nazi en que se solidarizó con la resistencia, la vida de Magritte fue la de un anodino burgués con bombín y levita negra. Su mantenida fe en el sobrerrealismo produjo, sin embargo, una obra fascinante que hoy nutre masivamente la imaginación de cuantos internautas dan sus primeros pasos en el mundo del arte gracias a internet.



En carta de 8 de mayo de 1959 al dar explicaciones sobre su concepción de la pintura "La duree poignardee" que en América tradujeron como "Time Transfixet" y que nosotros podríamos llamar "El tiempo atravesado" o "La duración apuñalada" (una locomotora atraviesa humeante el fondo de la chimenea de un hogar) Magritte señalaba que el impacto en las palabras del título y el de las imágenes del cuadro eran un ejemplo explícito de la presencia imprevisible de la mente, exactamente igual que la presencia del grito "¡Eureka!" en la boca de Arquímedes tantos siglos antes

"Esto no es una pipa" (1929) "El descubrimiento del fuego" (1935) "Prohibida la reproducción" (1939) "Presencia de la Mente" (1960) y tantos otros sugestivo mensajes directos de la obra de Magritte configuran el repertorio que los jovenes internautas atesoran en su carpeta de favoritos como quien se pone un adhesivo en la carpeta escolar de los apuntes. Un placer refinado, de segundo nivel, aguarda también a quienes entren en las páginas interactivas de diálogo que los buscadores ofrecen tras la voz "Magritte" Sus cartas y las de sus interlocutores están ahí recibiendo nuevas preguntas y apostando sugerencias nuevas sobre el fascinante ejercicio de ver y de pensar. Si tiene dificultades con los idiomas y no le importa encararse con una traducción automática llena de coscorrones, abra en paralelo a las de "Magritte" una página de www.guay.com, y en "Edicion", "cortar/pegar" traslade la dirección de la página siguiendo las breves y claras instrucciones. Al momento lo tendrá traducido en spanglish, pero menos es nada.

 

José Manuel Gironés
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