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EL SECRETO DE
Pintaba para nosotros. Y si hay cielo, debería resucitar o ver este siglo desde una rendija. Hace ahora 500 años, Leonardo da Vinci dejaba la corte de Milán y regresaba a Florencia. en pleno apogeo de sus inquietudes y de su asombrosa capacidad creadora en todos los frentes. Habrían de pasar mas de cuatro siglos para que sus maquinas,
(la bicicleta, el paracaidas, el disparo de mortero, el carro blindado,
los flotadores, la maquina de volar, la escafandra de buzo, el autogiro,
la navegacion por palas, el ala delta y tantos otros diseños) fueran,
una tras otra, llevadas a la práctica en los tiempos modernos.
Su portentosa inteligencia y capacidad de observación, admiraban a sus contemporáneos y a la vez les exasperaban, por la constante negativa a dar por terminadas las obras que emprendía. Inacabados quedaron el monumento a Sforza, la Adoración de los Reyes Magos, la Batalla de Anghiari y tantas otras. Cuando Leonardo deja Milán en 1499, lleva consigo el bosquejo de la Mona Lisa sobre la que trabajó incesantemente y que aún tenía entre las manos en 1519, a su muerte en el castillo de Amboise. El pintor y biografo Giorgio Vasari dijo cuando vió la Mona Lisa, "Fijando
la mirada en la garganta podría jurarse que le late el pulso", y cuenta
también que Leonardo, a menudo, mientras trabajaba en "La última Cena"
(en el monasterio de Santa Maria delle Grazie de Milán) "pasaba el dia
entero sobre el andamio, concentrado y sin dar una sola pincelada". Resultado
de esa profunda reflexión son algunos de los cuadros más importantes de
la historia de la pintura. En realidad Leonardo da Vinci no pintaba para el cliente inmediato. Pintaba para nosotros, para la posteridad, invitándonos a entrar como complices del enigma en sus escritos inversos en sentido espejo. Y nosotros, desde el ordenador y desde internet, podemos hoy corresponderle participando activamente en sus reflexiones. Así lo hicieron Lillian Swartz y Gerald Holzman en 1987 al someter al
análisis del ordenador conjuntamente el cuadro de la Mona Lisa,
el dibujo a sanguina del autorretrato del viejo Leonardo y el bosquejo
(detectado por rayos X) que se encuentra bajo la pintura actual y que
reproduce el cartón que según Vasari corresponde al retrato de Monna
Lisa di Antonio Maria Gherardini mujer del adinerado florentino Francesco
del Giocondo.
Los resultados de la prueba fueron publicados en el Scientific American
en junio de 1995 y están hoy al alcance de nuestro ordenador con un programa
de tratamiento de imagen –el conocido Photoshop - y un programa
de trasformación o Morphing. Basta con invertir la imagen de Leonardo,
ajustar el tamaño en ambos cuadros y aplicar la trasferencia para ver
el sorprendente efecto. Dice Ernst Gombrich : "merece la pena que nos olvidemos de lo que sabemos
o creemos saber acerca del cuadro y lo contemplemos como si fueramos las
primeras personas que pusieran sus ojos en él." Igual que a Vasari, lo
que al pronto nos sorprenderá es el grado asombroso en que la Mona
Lisa parece vivir. Se diría que realmente nos observa y piensa por
sí misma. Late y se difumina como un ser vivo, cambia ante nuestros ojos
y nos mira de manera distinta cada vez que volvemos a ella. Leonardo pensó conscientemente cómo conseguir ese efecto y por qué medios. La técnica del sfumato permite fundir sombras dejando cierta vaguedad a los contornos. La distinta profundidad de los paisajes a ambos lados de la figura y las comisuras de labios y ojos hechizaron a los pintores manieristas como siguen hechizando hoy a oleadas de japoneses que visitan el Museo del Louvre. "Parece como si de pronto –dice Gombrich- el pintor hubiera arrojado un espejo sobre ella y la hubiera encerrado allí para siempre". Leonardo podía ser tan obstinado como cualquiera de sus predecesores en la paciente observación de la naturaleza, pero ya no era un mero y fiel servidor de ella. Además de la apariencia visible, observaba también el alma de la persona retratada. El alma de sí mismo, dice hoy nuestro análisis por ordenador. Porque la imagen hallada por rayos X y el cartón que Leonardo tenía
al regresar a Florencia (que son coincidentes) no encajan con el rostro
de la Mona Lisa pintada. Sin embargo, la Mona Lisa y el
autorretrato del viejo Leonardo, son dos imágenes que se funden perfectamente
(la eliminación de las arrugas, la barba y la comisura de los labios es
intencionada). La frente y arranques del pelo, los pómulos, la nariz,
la distancia entre lagrimales y, sobre todo, el arco superciliar (el borde
del craneo que corre sobre las cejas y es prominente característico en
el 90 por ciento de los varones) delatan que la imagen definitiva de la
Mona Lisa debió ser ultimada por Leonardo mirándose al espejo.
Bájate el morphing de Leonardo en formato *.zip (322 Kb)
De los CD-Rom mas conocidos hay que señalar las diferencias entro les tres difundidos a través de la prensa. El primero fue el de la revista Epoca&Telefónica Acta EMME-Macromedia. Reparte en tres museos el espacio del disco (Prado/Orsay/Academia) con 42 obras de nuestra pinacoteca bien presentadas. La serie Grandes Museos distribuida por La Vanguardia y la cadena Prensa Iberica miles resulta bastante intuitiva de manejo. Presenta 19 obras maestras comentadas con voz especialmente cuidadas y un repertorio sobre el conjunto. Pero el mas completo de los que hemos comparado es, sin lugar a dudas, la Visita al prado del Grupo Arte, distribuido con el primer ejemplar de nuestra revista Descubrir el Arte. La pagina de inicio resulta algo primitiva pero el repertorio es incomparablemente el mas completo, con 865 obras del Museo del Prado que peuden estudiarse cronologicamente, por escuelas o por busqueda alfabetica de autores. Si no lo compró en su momento, no deje de solicitarlo, porque vale la pena.
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