BIENVENIDOS A LA VIDA UNIVERSITARIA

Antonio-Luis Martínez-Pujalte
Profesor Titular de Filosofía del Derecho
Decano de la Facultad de
Ciencias Sociales y Jurídica
Universidad Miguel Hernández.


Todos los que han pasado por las aulas universitarias recuerdan siempre los años de la Universidad con particular agrado, y como una etapa valiosísima e irrepetible. Y es que el periodo de la formación universitaria constituye sin duda una experiencia sumamente provechosa e interesante. Ciertamente, hoy se formulan frecuentes quejas respecto de la situación actual de nuestras Universidades; y quienes os incorporeis a los estudios superiores el próximo curso tendreis ocasión de oír numerosas voces de alarma, que os sustarán hablándoos de la masificación, de la poca atención que recibiréis de vuestros profesores, de un nivel de exigencia excesivo y a veces sobrehumano, de la falta de conexión entre los estudios universitarios y vuestras futuras ocupaciones profesionales...

Desde luego, no falta razón a algunas de esas advertencias y críticas, pero yo prefiero llamar ahora la atención sobre los alicientes de la Universidad. No puede negarse que en la Universidad se adquiere un sólido bagaje formativo y cultural que se revelará enormemente provechoso con el paso de los años, y se desarrolla una reflexión teórica capaz de dar sentido al posterior adiestramiento práctico para la concreta profesión elegida. Por otra parte, durante los años de la carrera se entablan valiosas relaciones humanas destinadas a perdurar toda la vida, y se puede desarrollar una amplia gama de actividades que completan la formación académica, y que confieren una especial riqueza y atractivo al periodo universitario. Por todo ello, yo os diría, a quienes estais a punto de comenzar vuestros estudios universitarios, que emprendais esta nueva etapa de vuestra vida con una alta dosis de ilusión.

Con ilusión, y con el empeño de aprovechar a fondo los años que ahora comienzan. Porque, para que el periodo transcurrido en las Facultades y Escuelas Universitarias sea plenamente fecundo, es imprescindible que asumáis vuestra nueva condición de universitarios con interés y dedicación. La Universidad no puede reducirse para vosotros a un lugar al que se acude ocasionalmente a recibir unas clases, sino que debe convertirse en el verdadero núcleo de vuestra actividad a partir de este momento. No se trata meramente de pasar por la Universidad, sino de esforzarse por llegar a ser auténticos universitarios.

El auténtico universitario es aquel que no se limita a aprender lo que el profesor dice en clase, sino que procura completarlo con su reflexión y trabajo personal, acudiendo a la biblioteca a consultar bibliografía complementaria, aprovechando las tutorías para dialogar con el profesor acerca de la materia y para plantearle sus personales interrogantes, etc.; aquel que no se limita siquiera al estudio de su propia carrera, sino que se esfuerza por completar su formación cultural con la asistencia a conferencias, exposiciones, seminarios, etc., de los que en las Universidades existe siempre una amplia oferta; aquel que no se limita a ser un sujeto pasivo de la ensenanza universitaria, sino que procura convertirse en protagonista, y asume como un compromiso personal contribuir a mejorar la Universidad y la sociedad, a través de la participación en tareas de representación estudiantil, en asociaciones de la más variada índole, en iniciativas de voluntariado y solidaridad, en la organización de actividades culturales y deportivas...

La Universidad no es sólo un lugar de aprendizaje: es una institución en la que se puede desarrollar una intensa vida universitaria, en la que -junto al estudio, que sin duda es el principal ingrediente- tienen una importancia decisiva las relaciones personales, las actividades culturales y deportivas, el esfuerzo colectivo por resolver los problemas y por colaborar en la construcci¢n de una sociedad mejor...

Quien vive así la Universidad, disfruta en la Universidad, y se enriquece personalmente en la Universidad. Esa es la vida universitaria que os deseo.